Software Fantástico

El Compilador: Aplicación post-literaria encargada de enlazar redes neuronales adaptables, con el fin de determinar la originalidad probabilística en un texto de ficción. El Compilador funciona mediante el procesamiento paralelo entre los nodos de similitud semántica, y en su ordenamiento cronológico para asignar puntos de originalidad bajo un esquema esclavo-maestro. Así pues, no sólo se determina el valor de la obra en relación a lo previamente escrito y compilado, sino que también se deja latente un posible ascenso en caso de una influencia notable en textos posteriores.

Dentro de los últimos resultados obtenidos, en el ámbito relativo a la ficción occidental, Homero con su Odisea se mantiene en el puesto No. 1, denotándose como obra de mayor originalidad e influencia: 99.9% del total. Siguiéndole de cerca, Cervantes y Shakespeare con un 87,6% y 85,8% respectivamente. El promedio de originalidad en un clásico universal ronda el 50%, variando con una desviación estándar de tres puntos. Los textos de mayor acogida popular dentro de las mesas de novedades: 15%.

En el otro extremo, ligeramente arriba de blogs, diarios y revistas de crítica cultural (las cuales, inusitadamente, han alcanzado a valores negativos en la escala), se encuentra la obra del español Enrique Vila-Matas, con una originalidad que en los últimos meses ha pasado de 0.1% a 0.5%; por lo que es posible notar que el algoritmo se mejora a sí mismo día con día.

¡Enhorabuena!

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Published in: on julio 30, 2008 at 8:56 pm  Comments (4)  

Sobre el Fracaso (I)

La nostalgia tiene rostros intercambiables, infinitos, o mínimo tantos como se los permita la estupidez de la memoria. De ahí que, en días como los que ahora corren, me ponga a pensar en lo que fue de los planes frustrados, siendo ésta una de las formas de nostalgia que encuentro más benévolas para los días lluviosos ¿Qué mejor que el repasar los intentos fallidos, los tiros cebados o los inicios en falso durante los tiempos muertos, esos que se pasan junto a una ventilla que escurre, o que se alargan a la sombra de un árbol petrificado, sentado en la banca de un parque? El momento ideal para emborracharse de recuerdos ficticios no es al marco de una despedida o a la expectativa de un encuentro—momentos éstos demasiado vitales como para lograr desprenderse completamente del presente—sino en medio de desconocidos y sin prisa alguna: como quien espera un tren cuyo destino le es indiferente o, a lo sumo, necesario e inevitable.

Creo no ser ni el primero ni el último en asegurar que los fracasos, al igual que los éxitos, pueden rastrearse en reversa hasta un hecho concreto en el pasado de una persona. Ya identificado este instante, sólo es cuestión de seguir las líneas causales que desembocan en la tragedia final o, como pasa con mucha más frecuencia, en el olvido. (Una verdadera lástima, si me lo preguntan. Todas esas pequeñas anécdotas podrían acumular volúmenes enteros de un proyecto infinito, de una Historia Universal de la Idiotez, mucho más interesante y variada que la Historia oficial o la Historia de los ganadores. Entiéndase de este modo: si para ganar hay pocos y difíciles caminos, para fracasar estrepitosamente existe una variedad de escenarios pintorescos, divertidos y dignos de catalogarse.)

A partir de este punto cero no son de gran interés los errores posteriores, debido a que generalmente palidecen en cuanto a magnitud y osadía en relación al error original. No resulta sorprendente que el pecado de comer del árbol del conocimiento tenga repercusiones eternas, mientras que la maldad de las generaciones sucesoras se cure con simples diluvios o lluvias de fuego. Y es aquí donde comienza y termina la discusión sobre el llamado “problema del mal”: ¿A quién echar la culpa del fracaso en el proyecto divino: a Dios, o a los hombres? Me parece que, a estas alturas, ya da igual.

Otro problema a la hora de escribir esta Historia del Fracaso es la falta de voluntad entre las fuentes primarias. No solamente quien pierde calla su intento, sino que también se esmera en ocultar todo rastro de que lo intentó en primer lugar. Es como si el fracasado adquiriera una lucidez momentánea que le revelara lo idiota de sus pretensiones en el último momento, y lo propenso que quedaría al ridículo en caso de ser descubierta su identidad; lucidez con la que, por otra parte, si hubiera contado desde un principio, seguro sus planes hubieran dado resultado.

Published in: on julio 22, 2008 at 2:39 pm  Comments (1)  

Conspiración

1. La Orden Secreta de los Factores: Logia conservadora que no tiende a alterar El Producto.

2. La Mano Derecha: Organismo mundial que determina en qué sentido se cierran, aprietan, atornillan, giran y calculan las máquinas y herramientas.

3.  El Cuello Blanco: Asociación descentralizada que establece los criterios de conversación a la hora del café en los complejos de oficinas. A pesar de su limitado campo de trabajo, parece que su éxito es limitado a la hora de evitar el intercambio de anécdotas sexuales entre trabajadores del mismo rango.

4. Los Turísticos: Grupo anarquista de alcance global y elevada capacidad anecdótica. Sus víctimas tienden a vagar por ciudades exóticas llenos de angustia y preocupaciones, pensando únicamente en el regreso a casa. A la vuelta, una demencia temporal les incita a relatar su experiencia y exhortan repetirla a sus conocidos.

Published in: on julio 19, 2008 at 10:44 pm  Comments (3)  

Tribus Exóticas

Los exxonistas.
Corría el año de 1968 cuando una delegación de poetas latinoamericanos se embarcó rumbo a Hawai para el II Congreso de Literatura Costeña Joven a bordo del Exxon Kontinental. Debido a un recorte de presupuesto, el crucero que se les prometió en un inicio había sido cancelado, y a los organizadores del evento no les quedó más opción que separar lugares en el buque petrolero. Creyeron necesario comprar algunas bebidas embriagantes para hacer más llevadero el camino. Un muchacho peruano dijo que sentía náuseas y luego comenzaron la celebración, todo antes de siquiera poner pie en el barco.

La delegación despertó de su etílico viaje sobre la plataforma marina #42. El situacionista argentino Andrés Jörg pensó que habían sido traicionados por el ministerio de cultura y que ahora se encontraban en una especie de cárcel al estilo de Alcatraz. Al borde de un colapso nervioso y jurando que saltaría al océano, el argentino tuvo que ser sometido por el resto de sus compañeros. Pasaron unos minutos en silencio, para calmar los ánimos. Al poco tiempo, los jóvenes más atrevidos sacaron del equipaje sus cuadernos y comenzaron a escribir o a declamar.

Los exxonistas, como se llamaban a si mismos desde la publicación del manifiesto homónimo, se conservaron durante largo tiempo como tribu aislada a pesar de los repetidos intentos de administradores u obreros que deseaban comunicarse. Muy recelosos de sus raíces, consideraban que era preferible mantener las dos culturas separadas y ‘enriquecerlas mediante la distancia’.

Los primeros acercamientos fueron amorosos y dieron lugar a escenas similares a las de los Capuletos y Montescos. ‘Sólo mira cómo se viste, esa estúpida cuadrícula abotonada y fajada, ¡por Dios!’ le comentaba el consternado padre exxonista a su señora, ‘y luego su pelo: un asco, ni que fuera la milicia. Seguro que ese muchacho ni conoce a Rimbaud’, y cosas por el estilo. Aunque fricciones permanecen, hoy en día el ambiente general es de tolerancia.

La tribu de los exxonistas cumple este año sus 40 años de aniversario. Ante la expectativa de quedar abandonados al agotarse el yacimiento y el silencio de los respectivos gobiernos a la hora de asumir responsabilidades, Exxon enviará una expedición de rescate con el fin de trasladarlos hacia la recién inagurada plataforma #71.

Los suiftos.
Tribu potencial de escritores humorísticos. Tiene como orígen un experimento mental de carácter ontológico. Sus miembros pueden dividirse a groso modo en dos categorías: marco-tueinistas o bernardo-chauistas; siendo los primeros novelistas, y los segundos dramaturgos. Criticaron sin piedad la moral de la época. Poco a poco se alejaron de la sátira social o religiosa y profundizaron en los conceptos modernos de auto-referencialidad. No tardaron mucho en encontrar el formato de las ‘Tribus Exóticas’ como su modelo de sátira favorito. Asignaron hipérboles de rasgos humanos a estas pequeñas civilizaciones imposibles, todo en un intento de demostrar la ridiculez humana mediante la reducción al absurdo.

Pasó largo tiempo, durante el cual tuvieron momentos de tristeza y reflexión. Finalmente se dieron cuenta de lo ridículo de sus pretensiones, de la imposibilidad de abarcar el infinito, de lo ingenuo de su propuesta. Decidieron, literalmente, hacer parodia de sí mismos. Y así nacieron los suiftos, esa tribu potencial de escritores humorísticos.

Published in: on julio 9, 2008 at 5:38 pm  Dejar un comentario  

Los Templarios del Chipotle (I)

Éramos una orden secreta, al puro estilo de los masones, merovingios o rosacruces. Surgimos por necesidad, más que nada porque nuestras infancias, culturas y personalidades eran tan distintas como nuestros lugares de origen: Puebla, Tabasco, Monterrey. DF, Veracruz.
Cosas de soledad, eso de formar bandas y frentes y guerrillas; cosas de mexicanos perdidos lejos de casa y que tratan de cuidarse las espaldas los unos a los otros. Y no sé si vino primero la orden o la pregunta, lo cual sin duda poco importa ya que el resultado hubiera sido el mismo. Tal vez nos adelantamos a la pregunta al vernos las caras y descubrir los abismos que existían entre las vidas de los presentes involucrados. Pensamos todos juntos—incluso inconcientemente, o al menos en ese entonces—la pregunta al mismo tiempo, que muy apenas a eso llegaba y en realidad era sólo una palabra entre dos signos de interrogación y en ocasiones ni eso.
‘¿Mexicanos?’—y después—‘¡Sí claro, Fiesta, Tequila, Sombrero, Cinco de Mayo, Ciudad de México: ¿más grande del mundo, o casi?, Tacos, Quesadilla y Tequila!’ Y efectivamente así sucedió, o así quisimos e hicimos que fuera. Nuestra orden secreta estaba lista para todo eso y más. Poco o nada había que inventar, es decir, sólo era cuestión de recordar cualquier película en blanco y negro que pasaban en el canal 5 a eso de las tres de la mañana y listo. ‘¡Pedro Infante y cómo extraño los tacos después de una peda!’, gritábamos cuando había alguien que nos escuchara o que hiciera la pregunta infame. Cuando se iban descansábamos un poco y nos veíamos las caras tiesas. Finalmente quedábamos solos en Münchener Freiheit y en silencio sacro comíamos un Kebap.

Published in: on julio 5, 2008 at 5:25 pm  Dejar un comentario  

Principio de Incertidumbre

Incertidumbre. f. Ley natural que establece la imposibilidad de conocer simultáneamente tanto el proceso como el resultado de un ejercicio de divinación. Tómese por ejemplo el experimento mental de un accidente de tránsito: de acuerdo al principio de incertidumbre, solamente podrá divinarse si ocurre el accidente, no así las condiciones de velocidad que lo causaron; o, en el otro opuesto, se podrá divinar la velocidad de los coches, sin saber a divinación cierta si ocurre o no un accidente después. Aunque fue confrontado con gran resistencia al momento de su proposición a inicios del siglo próximo, el Principio de Incertidumbre cuenta con un apoyo generalizado en la comunidad divinadora hoy en día.

Published in: on junio 30, 2008 at 1:06 pm  Comments (1)  

Fan-Fiction

“Hoy recuerdo con gusto el día que comí en un restaurante italiano en Vancouver. Un lugar tranquilo y un poco solitario, con terraza y más macetas que mesas y la luz del sol que se filtraba entre las hojas y hacía brillar el plato de cerámica con mi filete encima. Le serví un poco más de San Pellegrino en su copa. ‘Y entonces le dije que si no se decidía ya podía ir haciendo lo que se le viniera en gana’, dijo ella. Confieso que en ese momento pensaba en otra cosa, y no es que me importara poco su dilema, aunque ahora puede parecer más trivial o infantil, yo qué sé. ‘¿Sabes lo que me respondió?’ Y yo sabía muy bien lo que le había dicho, si no fuera así ya hubiera estado en otro lugar muy distinto, en otra latitud y longitud. ¿Será que todas las excusas son una y la misma? Aun así, guardé silencio y traté de atender sus palabras, que me eran tan comunes como el camino que se hace con el automóvil al trabajo y que puede pasársele en blanco a uno, es cuando la mente se ocupa de sus propios asuntos, y se llega a la oficina sin la menor idea de lo que pasó en el trayecto. ‘Mira, dijo, ya sé que te apura todo eso, pero ahorita estoy ocupado con cosas de la oficina, y al rato tenemos junta, ya sabes cuánto duran y si es que se alargan pues peor’, dijo ella y tomó un poco de agua, como una conferencista o catedrática cualquiera. Ya acaloraba un poco, estábamos en un área de poca circulación de aire, pedí al mesero otra botella y miré mi filete de carne o quizá su muslo firme, no recuerdo la verdad. De lo que sí tengo memoria es de la falda blanca estampada con pequeñísimas flores que llevaba ese día, le resaltaba la piel tan bien cocida de su bronceado en crucero y delineaba su figura de religioso gimnasio, creo yo, así es como pienso y lo acepto sin hipocresía alguna. ‘Y siguió así durante todo un mes’, continuó ella, ‘No sé cómo es que aguante tanto, ahora no importa y no sé porqué te lo digo, créeme que ya voy a callarme y podemos hablar de lo que quieras o ir a donde quieras.’ Comí un gran trozo de filete que apenas me cupo en la boca y lo masticaba haciendo ruido, muy leve claro, pero ruido al fin, y que después intenté tragar de golpe con ayuda de más San Pellegrino: no sabía si quería que dijera algo en respuesta, no lo creí así, y efectivamente acerté en callar”, escribió Javier Marías mientras observaba las postales de su viaje más reciente. Odiaba las que tenían escrito con tipografía en cursiva el nombre del lugar en cuestión, como si necesitara que alguien le recordase la diferencia entre Quebec y Vancouver, o entre su señora y Marta Téllez. “Espantó con su mano al mosquito que procuraba el alimento en su cuello, el turbio mediodía cobraba ya su saldo y los dos sentimos el mundo real menos real y más figurativo, o lo que se dice con pedantería, inefable. ‘Un día simplemente decidí largarme. Empaqué lo básico, vendí lo que pude, tiré a la basura el resto. Creo que ni siquiera notó las maletas cuando llegó tarde esa noche. Muy apenas me notó a mí. Estaba como loco, o más bien como bestia. Tuvimos sexo. O él tuvo sexo y yo lo observé y pensé que quizá había cerrado contrato con algún cliente nuevo. Los lleva al putero y los emborracha, cree que eso los pone relajados. Tal vez sí, yo qué sé. Una vez le pregunté que si pensaba en otra cuando lo hacíamos o me lo hacía. Me contestó que no. Y no le creí, claro está, sino hasta mucho después, cuando una mañana me levanté más temprano que nunca. Frente al espejo se rasuraba desnudo y feliz, pasaba sus manos por su cuerpo, comprobando en presente empírico la existencia de sí mismo. Su fantasía más pura era dedicada a él mismo, yo sólo era el instrumento de su masturbación acompañada. ¿Cómo le iban a interesar unas putas, cuando tenía en su reflejo todo lo que necesitaba?’, dijo enrabiada”, escribió Javier Marías, mientras comía una galleta con choco chips.

Published in: on junio 27, 2008 at 9:04 pm  Dejar un comentario  

Mentira

No fue originalmente mía la idea de mentir sin necesidad. Tampoco quiero decir que sea una idea de por sí creativa, o que implique un ingenio mordaz el inventar guarradas nomás porque sí. Oportunidades para mentir sobran, como también sobran las oportunidades de índole sexual o económica en estos días que corren. Me parecería casi una traición dar crédito a la persona que me sugirió –aunque no explícitamente –la idea de mentir sin necesidad, como si contara el secreto de un truco de magia, le bajara los pantalones al mago y revelara todos los aces ocultos en sus calzones.

Cuando miento sin necesidad siempre recuerdo a Pessoa y a sus heterónimos. A diferencia de Pessoa, nunca he escrito poesía –aunque me encantan los chistes que riman y también los refranes soeces. Pienso en la manera en que Pessoa se multiplicó a sí mismo mediante la fragmentación; creo que antes que nadie aceptó la doble incapacidad del autor: tanto de reflejarse en su obra, como de ausentarse de ella. Yo creo que el que miente sin necesidad actúa bajo el mismo principio. Yo soy yo, mientras me mantenga en silencio. Una vez alzada la voz he dejado de ser yo mismo para convertirme en una copia de mí mismo, la que cuenta su memoria fotocopiada y borrosa, y que completa los espacios en blanco de la mejor forma que puede. Mientras hablaba con la hermosa novia de un compañero de trabajo sobre lo mucho que le gustaba el español, me percaté de la creación de una de aquéllas calcas en blanco y negro. Mi doble ya planeaba y tramaba e imaginaba, todo a la vez y sobrepuesto, e intentaba conducir la conversación por sendas más oscuras, alusiones más fuertes. Me preguntó si tenía alguna que estuviera esperando mi regreso y miré mi cerveza con timidez calculada y no por ello menos genuina. Sonreía al finalizar cada pregunta, y mi colega comía atrabancadamente su pasta.  Yo pedí una pizza dividida en cuatro, cuatro sabores distintos, cuatro heterónimos de una misma pizza. Una vez que ella también bajó la mirada –es decir, una vez que imitó por inercia mi timidez –le dije que había alguien que podría haberme esperado, pero que prefirió no hacerlo al final. Tomé un pedazo de champiñones con aceitunas y me fui por el camino más sencillo pero más aburrido: la nostalgia discreta, el indeciso mirar al futuro de quien ha sufrido o piensa que ha sufrido y todavía no se entera bien a bien. ¿Y si le hubiera dicho la verdad? Qué hubiera ganado: nada. Qué hubiera perdido: nada. Las mentiras innecesarias deben ser igualmente inocuas en ambos sentidos, no sea que más adelante nos descubramos masoquistas de clóset.

Hace unas semanas cumplí años en la oficina pero no en mi departamento. Según mi jefe tengo veintiún años, según el francés que vive en mi piso cumpliré veintidós, y según una polaca que no volveré a ver tendré veinticinco para siempre. Ninguna de esas mentiras tiene una finalidad más que la de fragmentarme en muchos yo y la de abarcar cada vez más espacio, sublimarme en gas hasta el punto de desaparecer y no quedar en nada, como tampoco quedé en nada con la novia de mi compañero o siquiera con el sabor de la pizza que ya olvidé al beberme el final de la cerveza.

Published in: on junio 25, 2008 at 11:00 pm  Dejar un comentario  

Propuestas

1) Una nueva versión de “Las mil y una noches”, partiendo de la deconstrucción de los papeles de Scheherezade y del Sultán, transformando a la bella cuenta-cuentos en un político populista y al sultán en un país en vías de desarrollo.

 2) Un Bildungsroman sobre el hijo de un narcotraficante.

 3) Memorias de un Mitómano, La autobiografía no autorizada.

4) Una novela histórica sobre la ayudante doméstica de Proust. “Sin mucho que contar”, título tentativo.

 5) “Desarrollo Sustentable y otros cuentos fantásticos para niños”

Published in: on junio 22, 2008 at 8:32 pm  Dejar un comentario  

Entretenimiento

A) Un reality show en el cual todos los habitantes de ‘la casa’ sean actores desconocidos o amateurs. Se les explicaría a cada uno: ‘Nos hace falta un individuo para completar el grupo, y creemos que tú puedes añadir emoción a la nueva temporada.’ A cada actor se le da un guión diferente y se les pide que lo sigan dentro de lo posible. Como condición indispensable, mantener su identidad en secreto. Nombre tentativo: Reality Ficción.

B) Una meta-telenovela. Narra la historia de Claudia Arteaga, escritora de series juveniles y romances de época, y adicta a los chocolates belgas. Conoce y se enamora de Fernando Javier Marías Góngora, productor exitoso que guarda un oscuro secreto. ¿Podrán superar los clichés amorosos con los que se ganan el pan de cada día? ¿Imitará la vida al arte, el arte a la vida, el arte al arte, o al revés volteado? ¿Es real su drama, o es otro lugar común? Descúbrelo, por el canal de las estrellas.

C) Un subgénero: la fantasía sucia y/o negra. Un voice over relata los peligrosos senderos de Middle Earth, donde el jugo de las ninfas es tan dulce como letal, donde los goblins que duermen en cuevas artificiales se pierden mediante alucinaciones dementes: incapaces de soportar el caos inherente a un mundo regido por los magos corruptos y sádicos, prefieren la salida fácil de los hongos. Seguimos las vidas paralelas de trolls, orcos y humanos; sus venganzas de honor, locura y pasión.

Published in: on junio 11, 2008 at 7:58 pm  Comments (3)