Rebeldía

Hacer una novela en México sin narcotraficantes, tequila, el DF, violencia, contracultura, políticos, tribus urbanas, corrupción en todas sus formas, surrealismo, el ’68, atractivos turísticos, violación indiscriminada de derechos humanos, pobreza extrema, ultraderecha, ultraizquierda, ultracentro, conspiraciones, aztecas, mayas, fines-del-mundo, toda forma de constumbrismo rural y/o citadino, migración, racismo, explotación laboral, viajes en el tiempo y, en general, amor.

Anuncios
Published in: on septiembre 26, 2008 at 4:26 am  Comments (1)  

Poema anónimo rescatado de una calle en Florencia

pendolari

ma non sopporto
gli occhiali da sole,
lo sguardo furtivo
di due lenti appannate.

preferisco ricamare
sogni
al vento di marzo
appena nato.

nessuno siede
piuttosto:
riempiono – a quattro a quattro –
il vagone rimastro
dei loro sbadigli
e passi perduti.

é un esercito
a mani alzate
che avanza …

Published in: on agosto 16, 2008 at 9:54 am  Comments (1)  

Palabras que aprendo gracias a Bolaño

verecundia, eclosión, patialbo, acezar, reyerta, lenocinio, barahunda, cariacontecido

y términos de poesía, dichos por el poeta García Madero:

perífrasis, pentapodia, nicárqueo, tetrástico, falecio, rispetto, strambotto, serventesio, pareados, síncopa, sextina, gliconio, logaédica, cataléctica, hemíer, hexámet, dactílico, fonosimbolismo, epanortosis, pitiámbico, mimiambo, homeoteleuton, paragoge, hápax, zéjel, saturnio, quiasmo, dímetro, yámbico, cataléctico, itifálico, hemistiquio, proceleusmático, moloso, ictus, arsis, asclepiadeo, espondeo, epanalepsis, epanadiplosis, catacresis, arquiloquea, albada, epicedio, elegiaco, alcaica, epítrito.

Published in: on agosto 15, 2008 at 12:15 pm  Comments (2)  

Conspiración

1. La Orden Secreta de los Factores: Logia conservadora que no tiende a alterar El Producto.

2. La Mano Derecha: Organismo mundial que determina en qué sentido se cierran, aprietan, atornillan, giran y calculan las máquinas y herramientas.

3.  El Cuello Blanco: Asociación descentralizada que establece los criterios de conversación a la hora del café en los complejos de oficinas. A pesar de su limitado campo de trabajo, parece que su éxito es limitado a la hora de evitar el intercambio de anécdotas sexuales entre trabajadores del mismo rango.

4. Los Turísticos: Grupo anarquista de alcance global y elevada capacidad anecdótica. Sus víctimas tienden a vagar por ciudades exóticas llenos de angustia y preocupaciones, pensando únicamente en el regreso a casa. A la vuelta, una demencia temporal les incita a relatar su experiencia y exhortan repetirla a sus conocidos.

Published in: on julio 19, 2008 at 10:44 pm  Comments (3)  

Tribus Exóticas

Los exxonistas.
Corría el año de 1968 cuando una delegación de poetas latinoamericanos se embarcó rumbo a Hawai para el II Congreso de Literatura Costeña Joven a bordo del Exxon Kontinental. Debido a un recorte de presupuesto, el crucero que se les prometió en un inicio había sido cancelado, y a los organizadores del evento no les quedó más opción que separar lugares en el buque petrolero. Creyeron necesario comprar algunas bebidas embriagantes para hacer más llevadero el camino. Un muchacho peruano dijo que sentía náuseas y luego comenzaron la celebración, todo antes de siquiera poner pie en el barco.

La delegación despertó de su etílico viaje sobre la plataforma marina #42. El situacionista argentino Andrés Jörg pensó que habían sido traicionados por el ministerio de cultura y que ahora se encontraban en una especie de cárcel al estilo de Alcatraz. Al borde de un colapso nervioso y jurando que saltaría al océano, el argentino tuvo que ser sometido por el resto de sus compañeros. Pasaron unos minutos en silencio, para calmar los ánimos. Al poco tiempo, los jóvenes más atrevidos sacaron del equipaje sus cuadernos y comenzaron a escribir o a declamar.

Los exxonistas, como se llamaban a si mismos desde la publicación del manifiesto homónimo, se conservaron durante largo tiempo como tribu aislada a pesar de los repetidos intentos de administradores u obreros que deseaban comunicarse. Muy recelosos de sus raíces, consideraban que era preferible mantener las dos culturas separadas y ‘enriquecerlas mediante la distancia’.

Los primeros acercamientos fueron amorosos y dieron lugar a escenas similares a las de los Capuletos y Montescos. ‘Sólo mira cómo se viste, esa estúpida cuadrícula abotonada y fajada, ¡por Dios!’ le comentaba el consternado padre exxonista a su señora, ‘y luego su pelo: un asco, ni que fuera la milicia. Seguro que ese muchacho ni conoce a Rimbaud’, y cosas por el estilo. Aunque fricciones permanecen, hoy en día el ambiente general es de tolerancia.

La tribu de los exxonistas cumple este año sus 40 años de aniversario. Ante la expectativa de quedar abandonados al agotarse el yacimiento y el silencio de los respectivos gobiernos a la hora de asumir responsabilidades, Exxon enviará una expedición de rescate con el fin de trasladarlos hacia la recién inagurada plataforma #71.

Los suiftos.
Tribu potencial de escritores humorísticos. Tiene como orígen un experimento mental de carácter ontológico. Sus miembros pueden dividirse a groso modo en dos categorías: marco-tueinistas o bernardo-chauistas; siendo los primeros novelistas, y los segundos dramaturgos. Criticaron sin piedad la moral de la época. Poco a poco se alejaron de la sátira social o religiosa y profundizaron en los conceptos modernos de auto-referencialidad. No tardaron mucho en encontrar el formato de las ‘Tribus Exóticas’ como su modelo de sátira favorito. Asignaron hipérboles de rasgos humanos a estas pequeñas civilizaciones imposibles, todo en un intento de demostrar la ridiculez humana mediante la reducción al absurdo.

Pasó largo tiempo, durante el cual tuvieron momentos de tristeza y reflexión. Finalmente se dieron cuenta de lo ridículo de sus pretensiones, de la imposibilidad de abarcar el infinito, de lo ingenuo de su propuesta. Decidieron, literalmente, hacer parodia de sí mismos. Y así nacieron los suiftos, esa tribu potencial de escritores humorísticos.

Published in: on julio 9, 2008 at 5:38 pm  Dejar un comentario  

Contra el lector

El lector contemporáneo es un mamón. Lo es desde la manera en que selecciona sus lecturas, pasando por sus autores favoritos, hasta los hábitos y manías que intervienen en todo lo que circunda su acto de leer.

En primera instancia, es un mamón porque espera que le sirvan su sopa de letras en bandeja de plata, que le quiten lo espinoso a las tramas y que dejen historias hechas puré de claridad y eficiencia. ¡Como si sólo lo eficiente o lo claro tuviera razón de contarse! Comparados con el lector de hoy en día, los gobiernos que abogan por abolir el precio único en los libros se quedan cortos al considerarlos un mero producto comercial. A falta de lectores dispuestos al mínimo compromiso o esfuerzo intelectual, los autores optan por ofrecer ‘historias bien escritas’ o ‘novelas con oficio’; eufemismo que muy apenas esconde su interés—económico, claro está—de dirigirse al bajo común denominador entre los consumidores de cultura. La sombra del menospreciado lector promedio es el altar bajo el cual encienden sus velas los escritores de éxito. Sirviendo igual de dios y bufón, el lector-consumidor tiene la primera y última palabra. E incluso existen tristes casos, como en toda religión, de fanatismo:

“El 99% de la mejor narrativa que se hace hoy, de la literatura de calidad, de la gente profesional sin pretensiones ni pedantería ni pose, de la que de verdad sabe construir personajes e historias, o sea, de los que de verdad saben escribir, está en la televisión o en el cine, pero sobre todo en la primera.” – Carlos Ruiz Zafón.

En segunda instancia, el lector moderno es un mamón porque cree en la inteligencia por simbiosis. Espera que el dinero invertido en un cúmulo de páginas impresas le saque de su trivial existencia y dé fondo a esa superficie de acciones sin sentido a través de las cuales transcurre su vida. El escritor entonces no sólo debe hacer entretenimiento—que, si no fuésemos tan pedantes, aceptaríamos de buen modo—sino que también incite a un riesgo metafísico, uno controlado, según es conveniente, pero que sea riesgo al fin. Me pongo a pensar entonces en escritores como Haruki Murakami en un lado del espectro y a Paulo Coelho en el otro. Intuyo en las digresiones de Javier Marías la simulación de un laberinto, que en realidad sólo cuenta con un camino por recorrer, del cual no es posible perderse. Pienso en Vila-Matas, construyendo tormentas inter-textuales en un vaso de agua, y luego soñando que sus lectores caerán en el anzuelo de la vanidad y comprarán sus libros para sentirse cultos por asociación.

Y me pregunto: ¿Cuándo regresarán los verdaderos laberintos, las verdaderas tormentas, los verdaderos viajeros que se pierden y nunca vuelven?

Published in: on julio 8, 2008 at 10:02 pm  Dejar un comentario  

Los Templarios del Chipotle (I)

Éramos una orden secreta, al puro estilo de los masones, merovingios o rosacruces. Surgimos por necesidad, más que nada porque nuestras infancias, culturas y personalidades eran tan distintas como nuestros lugares de origen: Puebla, Tabasco, Monterrey. DF, Veracruz.
Cosas de soledad, eso de formar bandas y frentes y guerrillas; cosas de mexicanos perdidos lejos de casa y que tratan de cuidarse las espaldas los unos a los otros. Y no sé si vino primero la orden o la pregunta, lo cual sin duda poco importa ya que el resultado hubiera sido el mismo. Tal vez nos adelantamos a la pregunta al vernos las caras y descubrir los abismos que existían entre las vidas de los presentes involucrados. Pensamos todos juntos—incluso inconcientemente, o al menos en ese entonces—la pregunta al mismo tiempo, que muy apenas a eso llegaba y en realidad era sólo una palabra entre dos signos de interrogación y en ocasiones ni eso.
‘¿Mexicanos?’—y después—‘¡Sí claro, Fiesta, Tequila, Sombrero, Cinco de Mayo, Ciudad de México: ¿más grande del mundo, o casi?, Tacos, Quesadilla y Tequila!’ Y efectivamente así sucedió, o así quisimos e hicimos que fuera. Nuestra orden secreta estaba lista para todo eso y más. Poco o nada había que inventar, es decir, sólo era cuestión de recordar cualquier película en blanco y negro que pasaban en el canal 5 a eso de las tres de la mañana y listo. ‘¡Pedro Infante y cómo extraño los tacos después de una peda!’, gritábamos cuando había alguien que nos escuchara o que hiciera la pregunta infame. Cuando se iban descansábamos un poco y nos veíamos las caras tiesas. Finalmente quedábamos solos en Münchener Freiheit y en silencio sacro comíamos un Kebap.

Published in: on julio 5, 2008 at 5:25 pm  Dejar un comentario  

Personajes Modernos

Caracterización mediante:

a) Ropa de Marca y Música Pop favorita: Bret Easton Ellis
b) Enfermedades y/o desgracias familiares: Philip Roth
c) Pasajes favoritos de Shakespeare y/o digresiones hipnóticas: Javier Marías
d) Fascinación por un personaje ficticio a partir del cual se escribe un libro: Paul Auster
e) Diálogos humorísticos y bastante elaborados pero  francamente imposibles: Don Delillo
f) Tipografía ‘experimental’ y cursi: Jonathan Safran Foer
g) Parecido con escritores y/o personajes con imaginario ya hecho: Enrique Vila-Matas
h) Repetición Irritante: Chuck Palahniuk

Published in: on junio 30, 2008 at 9:10 am  Comments (2)  

Poetry Slam

Antes de comenzar a mentar madres, tengo que reconocer que me divertí. Es decir, comparado con el nivel de ingenio que se maneja en un club de comediantes cualquiera al estilo del Unicornio Azul, no quedan tan mal. Lo cual tampoco es decir mucho, claro está. Considerando el reciclaje y hurto masivo de ideas que se maneja en esos lugares de humor genérico, cualquier cosa que sea moderadamente original pasará por genial para la gente como yo, acostumbrada o resignada a imitaciones y canciones de Paquita la del Barrio o Juan Gabriel.

Mi queja comienza desde el nombre: Poetry Slam. ¿Es poesía? Muchos dirán que sí lo es, como muchos también dirán que se trata simplemente de standup seudo-intelectual. Supongo que es como llamar a American Idol un concurso de canto a secas. Y es que para tener éxito mínimo en el evento, las habilidades histriónicas son básicas, como también lo son una buena presentación post-bohemia -nada de shorts o camisas a cuadros- y una voz que no chirree. Una vez cumplidos tales requisitos, poco importa si lo que se vomita es erótica de panfleto o estúpidas lucubraciones dadaístas. Lo cual me lleva, en espléndido non sequitur, al siguiente punto: ¿Es Slam? Definitivamente no. Ni siquiera en un grado leve, de amistoso golpeteo. Déjenme establecerlo de una vez por todas: lo que le falta al Poetry Slam son más patadas. ¿Cómo puede hablarse de verdadero Slam cuando todos los egos de los participantes salen intactos e idénticos de como llegaron? Si no ven poetas llorando o cortándose las venas al final del evento, por favor cámbienle el nombre a Poetry Polite o Poetry Politically Correct.

Y como digo, me divertí. A pesar de la cursilería nostálgica y de los poemas cuadrados y costumbristas de un gordo folclórico de Augsburg. A pesar de ‘La dama del sombrero’ y la horrenda historia del muchacho calenturiento que se clava con una mujer que sabe a ‘limón y tequila’; a pesar de los lugares comunes empleados y de las imágenes sacadas literalmente de un taller literario. A pesar de mí y a pesar de todo, como dice la canción.

Bah.

Y creo que me divertí.

Published in: on junio 28, 2008 at 10:00 pm  Comments (1)  

Fan-Fiction

“Hoy recuerdo con gusto el día que comí en un restaurante italiano en Vancouver. Un lugar tranquilo y un poco solitario, con terraza y más macetas que mesas y la luz del sol que se filtraba entre las hojas y hacía brillar el plato de cerámica con mi filete encima. Le serví un poco más de San Pellegrino en su copa. ‘Y entonces le dije que si no se decidía ya podía ir haciendo lo que se le viniera en gana’, dijo ella. Confieso que en ese momento pensaba en otra cosa, y no es que me importara poco su dilema, aunque ahora puede parecer más trivial o infantil, yo qué sé. ‘¿Sabes lo que me respondió?’ Y yo sabía muy bien lo que le había dicho, si no fuera así ya hubiera estado en otro lugar muy distinto, en otra latitud y longitud. ¿Será que todas las excusas son una y la misma? Aun así, guardé silencio y traté de atender sus palabras, que me eran tan comunes como el camino que se hace con el automóvil al trabajo y que puede pasársele en blanco a uno, es cuando la mente se ocupa de sus propios asuntos, y se llega a la oficina sin la menor idea de lo que pasó en el trayecto. ‘Mira, dijo, ya sé que te apura todo eso, pero ahorita estoy ocupado con cosas de la oficina, y al rato tenemos junta, ya sabes cuánto duran y si es que se alargan pues peor’, dijo ella y tomó un poco de agua, como una conferencista o catedrática cualquiera. Ya acaloraba un poco, estábamos en un área de poca circulación de aire, pedí al mesero otra botella y miré mi filete de carne o quizá su muslo firme, no recuerdo la verdad. De lo que sí tengo memoria es de la falda blanca estampada con pequeñísimas flores que llevaba ese día, le resaltaba la piel tan bien cocida de su bronceado en crucero y delineaba su figura de religioso gimnasio, creo yo, así es como pienso y lo acepto sin hipocresía alguna. ‘Y siguió así durante todo un mes’, continuó ella, ‘No sé cómo es que aguante tanto, ahora no importa y no sé porqué te lo digo, créeme que ya voy a callarme y podemos hablar de lo que quieras o ir a donde quieras.’ Comí un gran trozo de filete que apenas me cupo en la boca y lo masticaba haciendo ruido, muy leve claro, pero ruido al fin, y que después intenté tragar de golpe con ayuda de más San Pellegrino: no sabía si quería que dijera algo en respuesta, no lo creí así, y efectivamente acerté en callar”, escribió Javier Marías mientras observaba las postales de su viaje más reciente. Odiaba las que tenían escrito con tipografía en cursiva el nombre del lugar en cuestión, como si necesitara que alguien le recordase la diferencia entre Quebec y Vancouver, o entre su señora y Marta Téllez. “Espantó con su mano al mosquito que procuraba el alimento en su cuello, el turbio mediodía cobraba ya su saldo y los dos sentimos el mundo real menos real y más figurativo, o lo que se dice con pedantería, inefable. ‘Un día simplemente decidí largarme. Empaqué lo básico, vendí lo que pude, tiré a la basura el resto. Creo que ni siquiera notó las maletas cuando llegó tarde esa noche. Muy apenas me notó a mí. Estaba como loco, o más bien como bestia. Tuvimos sexo. O él tuvo sexo y yo lo observé y pensé que quizá había cerrado contrato con algún cliente nuevo. Los lleva al putero y los emborracha, cree que eso los pone relajados. Tal vez sí, yo qué sé. Una vez le pregunté que si pensaba en otra cuando lo hacíamos o me lo hacía. Me contestó que no. Y no le creí, claro está, sino hasta mucho después, cuando una mañana me levanté más temprano que nunca. Frente al espejo se rasuraba desnudo y feliz, pasaba sus manos por su cuerpo, comprobando en presente empírico la existencia de sí mismo. Su fantasía más pura era dedicada a él mismo, yo sólo era el instrumento de su masturbación acompañada. ¿Cómo le iban a interesar unas putas, cuando tenía en su reflejo todo lo que necesitaba?’, dijo enrabiada”, escribió Javier Marías, mientras comía una galleta con choco chips.

Published in: on junio 27, 2008 at 9:04 pm  Dejar un comentario