Cuentos malévolos para desempleados I

Había una vez un director de Recursos Humanos que soñó con una pradera verde y pequeños enanos que saltaban de un lado a otro. Estos eran cientos, todos vestidos de colores pastel y gorritos rojos. Algunos cargaban con morrales atados a sus cinturas, otros llevaban fajos de importantes documentos bajo el brazo. El director de Recursos Humanos entonces se plantó frente a uno de los enanitos saltarines y le preguntó la razón de tanta actividad.
-Mañana hay auditoría –dijo el enano, quien, por azares del inconciente, se parecía a su asistente personal en el corporativo.
-¡Caray! –dijo el director de Recursos Humanos.
-Caray es correcto, señor director. ¿Le digo algo, entre nos? El día de mañana no pinta nada bien, no señor –dijo al quitarse el gorrito y rascarse la pequeña calva.
 Un silbato sonó entonces a lo lejos y todos los enanos dejaron los documentos importantes y los morrales. Comenzaron su baile circular al compás de la gaita, los más gordos buscaron un rincón sombreado para beber licor de menta y azabache. La noche había caído.
 El director de Recursos Humanos se escandalizó ante tal demostración de irresponsabilidad y falta de compromiso. Dio un discurso sobre lo vital de mantenerse enfocado en los objetivos trazados, aunque esto implique algunos sacrificios presentes, que más tarde serían retribuidos con creces. Tanta emoción ponía en sus palabras que hasta la gaita calló.
 Un diminuto enano, un enano enano, si la licencia se me permite, jaló de la bastilla de su pantalón:
-Tenemos que seguir bailando, señor director –dijo el enano enano, aterrorizado. -¿No ve que la gaita y el baile ahuyentan a los dragones? Mire, que ya viene el primero.
 Del oriente surgió entonces una llamarada como de plataforma petrolera. Sólo pudieron ver los ojos flameantes antes de que el batir de sus alas apagara el fuego de la fogata. El director de Recursos Humanos corrió colina abajo, mientras diminutos gritos de horror y carne chamuscada se perdían a sus espaldas. Escuchaba los gritos chirriantes cada vez más cerca, cada vez más distorsionados.
 Despertó con la alarma.
 Ese día, el director de Recursos Humanos perdió el empleo.
 Ya sólo sueña con tierra baldía.

Anuncios
Published in: on septiembre 22, 2009 at 3:05 am  Dejar un comentario  

The URI to TrackBack this entry is: https://artesmecanicas.wordpress.com/2009/09/22/cuentos-malevolos-para-desempleados-i/trackback/

RSS feed for comments on this post.

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: