Árboles de la Barranca

Termino de leer Al Otro Lado de Heriberto Yépez.

1. La historia va de un junkie llamado Tiburón que quiere cruzar al otro lado.

Esperen, no. La historia va de un junkie llamado Tiburón que quiere regresar con su amor de toda la vida, Elsa, a quien perdió por culpa del phoco, la droga, y de ser ambos muy intensos. ¿O es que la historia va de un junkie llamado Tiburón que lo único que busca es phoquearse todo el día? Pues definitivamente es un junkie, así que valen verga los motivos. Y como junkie, sabemos que tiene que alucinar cada tantas páginas a lo Naked Lunch.

2. Como Tiburón vive en una ciudad de la frontera, Ciudad de Paso, sabemos que tiene que haber: travestis, policías corruptos, dealers, violencia, coyotes y mucho polvo. Ah, sí: la historia también va de un junkie llamado Tiburón que trabaja para un coyote que es su brother. Y luego no, por huevón. Y luego que mejor quiere ser narco, pero resulta que es un fracaso para el negocio. Y luego vuelve a lo de los coyotes, con ayuda de un poli corrupto y un par de deus ex machina. En fin.

3. Eventualmente llega una mujer quiere cruzar también al otro lado, y Tiburón se la quiere coger, pero tiene novio. Se la coge. El subplot se pregunta a sí mismo la razón de su existencia, y todo se derrumba en un buen chiste, que no pienso spoilear. Luego resulta que Tiburón…

Ya estuvo bueno, ¿no?. La novela es divertida. Tiene imaginación. Se agradece mucho la ausencia de ‘estilo’ cuando Tiburón no anda bajo los efectos de Burroughs; se agradece también la estructura, que de alguna forma sostiene la lógica interna de la historia. Quizá por eso resulte tan rápida (tanto que a su corrector -si es que lo tuvo- se le pasaron por alto más errores ortográficos de los que admite la era del spell-check).

Al final tengo la sensación de que algo no está bien. Al Otro Lado es un libro sumamente atípico: practica exactamente lo contrario a lo que Yépez predica en sus ensayos y artículos: la autocrítica, y la reflexión que ésta implica. Revisando los textos de Yépez sobre el estado de la novela, me queda la conclusión de que Al Otro Lado es el intento de probar su tesis por contradicción: condensar todo lo fallido de la novela contemporánea y plasmarlo en un Exhibit A, para nuestro disfrute.

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Published in: on marzo 4, 2009 at 5:41 am  Dejar un comentario  

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