Zombiescritura Redux

Digamos, hipotéticamente, que se es un escritor amateur. O una escritora, vaya usted a saber. Y ya cuenta con cierta habilidad, aunque no la suficiente para destacar, eso es obvio, pero sí con la maña que lo compensa en determinadas situaciones. Experiencia sería la palabra, y esa sí, suficiente para saber que no se llegará lejos con la inteligencia que su material genético le regaló.

Ahora digamos que el/la escritor/a tiene un interés. Ella o él, según la preferencia y/o la época. Digamos que el hipotético objeto de interés aprecia moderadamente el trabajo realizado, le ve potencial. Además ha constatado la evolución de la escritura desde hace tiempo. Leyó los cuentos de ciencia ficción y sus diálogos desarticulados; pasó por las aventuras desangeladas de un Huckleberry en el desierto; soportó los monstruosos personajes de la fase milankunderezca; recibió con ternura los relatos eróticos y sus succiones, penetraciones, mordiscos, entradas, fluxiones, salidas, y evidente falta de verbos; incluso aguantó después de que le hizo un altar a Perec.

Digamos que finalmente ha renunciado el/la escritor/a. Ya no soporta la página en blanco, las palabras esquivas. Prefiere sentarse a leer tranquilamente y dejar el trabajo sucio a otros, como bien lo aconsejó Bolaño alguna vez.

El problema es que el interés sigue ahí, esperando la siguiente cuartilla. No se quiere decepcionar, eso es seguro.

Entonces se reflexiona al respecto: ¿Serán las palabras lo único que une al interés? ¿Qué sucede si el vínculo de lo escrito se corta? Existen otros medios, tan inabarcables como la lengua, se piensa. El cuerpo, por ejemplo. Pero, como todo mundo sabe, el cuerpo produce miedo a los no iniciados, especialmente esos que se refugiaron detrás de las palabras durante tanto tiempo. Qué sería si el cuerpo no fuese suficiente, se pregunta.

Entonces, página en blanco, se comienza la primera oración, luego la segunda, y la tercera llega sin dificultad. Ya se ha renunciado, de eso que no quede duda, pero se sigue zombiescribiendo fluidamente. Así es más fácil, se dice. Así podría darle al interés tantas páginas como se quisiera, volumen tras volumen.

Digamos que termina el día con ligereza y  gusto. Y en algún lugar de la conciencia, llega la leve intuición de que se ha dejado de ser amateur.

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Published in: on noviembre 19, 2008 at 6:25 am  Comments (2)  

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2 comentariosDeja un comentario

  1. Zombi caníbal, además. Se alimenta de su propio cerebro.

  2. pablo:

    Así es. Habrá que ver qué pasa cuando se lo acabe y siga con hambre.

    Un saludo!


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