Principio de Incertidumbre

Incertidumbre. f. Ley natural que establece la imposibilidad de conocer simultáneamente tanto el proceso como el resultado de un ejercicio de divinación. Tómese por ejemplo el experimento mental de un accidente de tránsito: de acuerdo al principio de incertidumbre, solamente podrá divinarse si ocurre el accidente, no así las condiciones de velocidad que lo causaron; o, en el otro opuesto, se podrá divinar la velocidad de los coches, sin saber a divinación cierta si ocurre o no un accidente después. Aunque fue confrontado con gran resistencia al momento de su proposición a inicios del siglo próximo, el Principio de Incertidumbre cuenta con un apoyo generalizado en la comunidad divinadora hoy en día.

Published in: on junio 30, 2008 at 1:06 pm  Comments (1)  

Personajes Modernos

Caracterización mediante:

a) Ropa de Marca y Música Pop favorita: Bret Easton Ellis
b) Enfermedades y/o desgracias familiares: Philip Roth
c) Pasajes favoritos de Shakespeare y/o digresiones hipnóticas: Javier Marías
d) Fascinación por un personaje ficticio a partir del cual se escribe un libro: Paul Auster
e) Diálogos humorísticos y bastante elaborados pero  francamente imposibles: Don Delillo
f) Tipografía ‘experimental’ y cursi: Jonathan Safran Foer
g) Parecido con escritores y/o personajes con imaginario ya hecho: Enrique Vila-Matas
h) Repetición Irritante: Chuck Palahniuk

Published in: on junio 30, 2008 at 9:10 am  Comments (2)  

Poetry Slam

Antes de comenzar a mentar madres, tengo que reconocer que me divertí. Es decir, comparado con el nivel de ingenio que se maneja en un club de comediantes cualquiera al estilo del Unicornio Azul, no quedan tan mal. Lo cual tampoco es decir mucho, claro está. Considerando el reciclaje y hurto masivo de ideas que se maneja en esos lugares de humor genérico, cualquier cosa que sea moderadamente original pasará por genial para la gente como yo, acostumbrada o resignada a imitaciones y canciones de Paquita la del Barrio o Juan Gabriel.

Mi queja comienza desde el nombre: Poetry Slam. ¿Es poesía? Muchos dirán que sí lo es, como muchos también dirán que se trata simplemente de standup seudo-intelectual. Supongo que es como llamar a American Idol un concurso de canto a secas. Y es que para tener éxito mínimo en el evento, las habilidades histriónicas son básicas, como también lo son una buena presentación post-bohemia -nada de shorts o camisas a cuadros- y una voz que no chirree. Una vez cumplidos tales requisitos, poco importa si lo que se vomita es erótica de panfleto o estúpidas lucubraciones dadaístas. Lo cual me lleva, en espléndido non sequitur, al siguiente punto: ¿Es Slam? Definitivamente no. Ni siquiera en un grado leve, de amistoso golpeteo. Déjenme establecerlo de una vez por todas: lo que le falta al Poetry Slam son más patadas. ¿Cómo puede hablarse de verdadero Slam cuando todos los egos de los participantes salen intactos e idénticos de como llegaron? Si no ven poetas llorando o cortándose las venas al final del evento, por favor cámbienle el nombre a Poetry Polite o Poetry Politically Correct.

Y como digo, me divertí. A pesar de la cursilería nostálgica y de los poemas cuadrados y costumbristas de un gordo folclórico de Augsburg. A pesar de ‘La dama del sombrero’ y la horrenda historia del muchacho calenturiento que se clava con una mujer que sabe a ‘limón y tequila’; a pesar de los lugares comunes empleados y de las imágenes sacadas literalmente de un taller literario. A pesar de mí y a pesar de todo, como dice la canción.

Bah.

Y creo que me divertí.

Published in: on junio 28, 2008 at 10:00 pm  Comments (1)  

Fan-Fiction

“Hoy recuerdo con gusto el día que comí en un restaurante italiano en Vancouver. Un lugar tranquilo y un poco solitario, con terraza y más macetas que mesas y la luz del sol que se filtraba entre las hojas y hacía brillar el plato de cerámica con mi filete encima. Le serví un poco más de San Pellegrino en su copa. ‘Y entonces le dije que si no se decidía ya podía ir haciendo lo que se le viniera en gana’, dijo ella. Confieso que en ese momento pensaba en otra cosa, y no es que me importara poco su dilema, aunque ahora puede parecer más trivial o infantil, yo qué sé. ‘¿Sabes lo que me respondió?’ Y yo sabía muy bien lo que le había dicho, si no fuera así ya hubiera estado en otro lugar muy distinto, en otra latitud y longitud. ¿Será que todas las excusas son una y la misma? Aun así, guardé silencio y traté de atender sus palabras, que me eran tan comunes como el camino que se hace con el automóvil al trabajo y que puede pasársele en blanco a uno, es cuando la mente se ocupa de sus propios asuntos, y se llega a la oficina sin la menor idea de lo que pasó en el trayecto. ‘Mira, dijo, ya sé que te apura todo eso, pero ahorita estoy ocupado con cosas de la oficina, y al rato tenemos junta, ya sabes cuánto duran y si es que se alargan pues peor’, dijo ella y tomó un poco de agua, como una conferencista o catedrática cualquiera. Ya acaloraba un poco, estábamos en un área de poca circulación de aire, pedí al mesero otra botella y miré mi filete de carne o quizá su muslo firme, no recuerdo la verdad. De lo que sí tengo memoria es de la falda blanca estampada con pequeñísimas flores que llevaba ese día, le resaltaba la piel tan bien cocida de su bronceado en crucero y delineaba su figura de religioso gimnasio, creo yo, así es como pienso y lo acepto sin hipocresía alguna. ‘Y siguió así durante todo un mes’, continuó ella, ‘No sé cómo es que aguante tanto, ahora no importa y no sé porqué te lo digo, créeme que ya voy a callarme y podemos hablar de lo que quieras o ir a donde quieras.’ Comí un gran trozo de filete que apenas me cupo en la boca y lo masticaba haciendo ruido, muy leve claro, pero ruido al fin, y que después intenté tragar de golpe con ayuda de más San Pellegrino: no sabía si quería que dijera algo en respuesta, no lo creí así, y efectivamente acerté en callar”, escribió Javier Marías mientras observaba las postales de su viaje más reciente. Odiaba las que tenían escrito con tipografía en cursiva el nombre del lugar en cuestión, como si necesitara que alguien le recordase la diferencia entre Quebec y Vancouver, o entre su señora y Marta Téllez. “Espantó con su mano al mosquito que procuraba el alimento en su cuello, el turbio mediodía cobraba ya su saldo y los dos sentimos el mundo real menos real y más figurativo, o lo que se dice con pedantería, inefable. ‘Un día simplemente decidí largarme. Empaqué lo básico, vendí lo que pude, tiré a la basura el resto. Creo que ni siquiera notó las maletas cuando llegó tarde esa noche. Muy apenas me notó a mí. Estaba como loco, o más bien como bestia. Tuvimos sexo. O él tuvo sexo y yo lo observé y pensé que quizá había cerrado contrato con algún cliente nuevo. Los lleva al putero y los emborracha, cree que eso los pone relajados. Tal vez sí, yo qué sé. Una vez le pregunté que si pensaba en otra cuando lo hacíamos o me lo hacía. Me contestó que no. Y no le creí, claro está, sino hasta mucho después, cuando una mañana me levanté más temprano que nunca. Frente al espejo se rasuraba desnudo y feliz, pasaba sus manos por su cuerpo, comprobando en presente empírico la existencia de sí mismo. Su fantasía más pura era dedicada a él mismo, yo sólo era el instrumento de su masturbación acompañada. ¿Cómo le iban a interesar unas putas, cuando tenía en su reflejo todo lo que necesitaba?’, dijo enrabiada”, escribió Javier Marías, mientras comía una galleta con choco chips.

Published in: on junio 27, 2008 at 9:04 pm  Dejar un comentario  

Wildeísmos

Algernon. What shall we do after dinner? Go to a theatre?

Jack. Oh no! I loathe listening.

Algernon. Well, let us go to the Club?

Jack. Oh, no! I hate talking.

Algernon. Well, we might trot round to the Empire at ten?

Jack. Oh, no! I can’t bear looking at things. It is so silly.

Algernon. Well, what shall we do?

Jack. Nothing!

Algernon. It is awfully hard work doing nothing.

The Importance of Being Earnest 

Published in: on junio 27, 2008 at 10:02 am  Dejar un comentario  

Mentira

No fue originalmente mía la idea de mentir sin necesidad. Tampoco quiero decir que sea una idea de por sí creativa, o que implique un ingenio mordaz el inventar guarradas nomás porque sí. Oportunidades para mentir sobran, como también sobran las oportunidades de índole sexual o económica en estos días que corren. Me parecería casi una traición dar crédito a la persona que me sugirió –aunque no explícitamente –la idea de mentir sin necesidad, como si contara el secreto de un truco de magia, le bajara los pantalones al mago y revelara todos los aces ocultos en sus calzones.

Cuando miento sin necesidad siempre recuerdo a Pessoa y a sus heterónimos. A diferencia de Pessoa, nunca he escrito poesía –aunque me encantan los chistes que riman y también los refranes soeces. Pienso en la manera en que Pessoa se multiplicó a sí mismo mediante la fragmentación; creo que antes que nadie aceptó la doble incapacidad del autor: tanto de reflejarse en su obra, como de ausentarse de ella. Yo creo que el que miente sin necesidad actúa bajo el mismo principio. Yo soy yo, mientras me mantenga en silencio. Una vez alzada la voz he dejado de ser yo mismo para convertirme en una copia de mí mismo, la que cuenta su memoria fotocopiada y borrosa, y que completa los espacios en blanco de la mejor forma que puede. Mientras hablaba con la hermosa novia de un compañero de trabajo sobre lo mucho que le gustaba el español, me percaté de la creación de una de aquéllas calcas en blanco y negro. Mi doble ya planeaba y tramaba e imaginaba, todo a la vez y sobrepuesto, e intentaba conducir la conversación por sendas más oscuras, alusiones más fuertes. Me preguntó si tenía alguna que estuviera esperando mi regreso y miré mi cerveza con timidez calculada y no por ello menos genuina. Sonreía al finalizar cada pregunta, y mi colega comía atrabancadamente su pasta.  Yo pedí una pizza dividida en cuatro, cuatro sabores distintos, cuatro heterónimos de una misma pizza. Una vez que ella también bajó la mirada –es decir, una vez que imitó por inercia mi timidez –le dije que había alguien que podría haberme esperado, pero que prefirió no hacerlo al final. Tomé un pedazo de champiñones con aceitunas y me fui por el camino más sencillo pero más aburrido: la nostalgia discreta, el indeciso mirar al futuro de quien ha sufrido o piensa que ha sufrido y todavía no se entera bien a bien. ¿Y si le hubiera dicho la verdad? Qué hubiera ganado: nada. Qué hubiera perdido: nada. Las mentiras innecesarias deben ser igualmente inocuas en ambos sentidos, no sea que más adelante nos descubramos masoquistas de clóset.

Hace unas semanas cumplí años en la oficina pero no en mi departamento. Según mi jefe tengo veintiún años, según el francés que vive en mi piso cumpliré veintidós, y según una polaca que no volveré a ver tendré veinticinco para siempre. Ninguna de esas mentiras tiene una finalidad más que la de fragmentarme en muchos yo y la de abarcar cada vez más espacio, sublimarme en gas hasta el punto de desaparecer y no quedar en nada, como tampoco quedé en nada con la novia de mi compañero o siquiera con el sabor de la pizza que ya olvidé al beberme el final de la cerveza.

Published in: on junio 25, 2008 at 11:00 pm  Dejar un comentario  

Propuestas

1) Una nueva versión de “Las mil y una noches”, partiendo de la deconstrucción de los papeles de Scheherezade y del Sultán, transformando a la bella cuenta-cuentos en un político populista y al sultán en un país en vías de desarrollo.

 2) Un Bildungsroman sobre el hijo de un narcotraficante.

 3) Memorias de un Mitómano, La autobiografía no autorizada.

4) Una novela histórica sobre la ayudante doméstica de Proust. “Sin mucho que contar”, título tentativo.

 5) “Desarrollo Sustentable y otros cuentos fantásticos para niños”

Published in: on junio 22, 2008 at 8:32 pm  Dejar un comentario  

Entretenimiento

A) Un reality show en el cual todos los habitantes de ‘la casa’ sean actores desconocidos o amateurs. Se les explicaría a cada uno: ‘Nos hace falta un individuo para completar el grupo, y creemos que tú puedes añadir emoción a la nueva temporada.’ A cada actor se le da un guión diferente y se les pide que lo sigan dentro de lo posible. Como condición indispensable, mantener su identidad en secreto. Nombre tentativo: Reality Ficción.

B) Una meta-telenovela. Narra la historia de Claudia Arteaga, escritora de series juveniles y romances de época, y adicta a los chocolates belgas. Conoce y se enamora de Fernando Javier Marías Góngora, productor exitoso que guarda un oscuro secreto. ¿Podrán superar los clichés amorosos con los que se ganan el pan de cada día? ¿Imitará la vida al arte, el arte a la vida, el arte al arte, o al revés volteado? ¿Es real su drama, o es otro lugar común? Descúbrelo, por el canal de las estrellas.

C) Un subgénero: la fantasía sucia y/o negra. Un voice over relata los peligrosos senderos de Middle Earth, donde el jugo de las ninfas es tan dulce como letal, donde los goblins que duermen en cuevas artificiales se pierden mediante alucinaciones dementes: incapaces de soportar el caos inherente a un mundo regido por los magos corruptos y sádicos, prefieren la salida fácil de los hongos. Seguimos las vidas paralelas de trolls, orcos y humanos; sus venganzas de honor, locura y pasión.

Published in: on junio 11, 2008 at 7:58 pm  Comments (3)  

Max y Moritz

Max y Moritz, de Wilhelm Busch. (Traducción libre de un servidor. Versión original y en inglés.)

Prólogo

¡Ah, tan seguido de malos niños
escuchamos tantas cosas o leemos!
Por ejemplo los que aquí vemos,
cuyos nombres son Max y Moritz.

Los que, en vez de seguir lo Bueno,
mediante sabias y útiles lecciones,
reíanse de tales pretensiones,
y, burlándose, pasábanlo ameno:

-¡Sí, al mal maestro!
¡Sí, para eso está uno presto!-
Atormentar hombres y animales,
robar manzanas, peras y ciruelas:
es más agradable en todo caso,
y, ¿no más cómodo es, acaso?
Que en la Iglesia o en la escuela
quedarse sentados..- ¡Qué pereza!

Pero, ¡Oh cielos, Oh cielos,
Al final cuanta tristeza al verlos!
Ah, y de algo tan terrible,
fue a Max y Moritz, increíble.
Aquí está escrito y dibujado
lo que a los chicos esos ha pasado.

Primera Travesura

Hay la gente que se esfuerza
por cuidar sus aves y la crianza.
Primero claro, por los huevos,
los cuales cada mañana comemos.
Segundo, porque, de vez en cuando,
cenamos una carne asada o estofado.
Tercero, y hay que ponerse buzo,
pues son sus plumas de mucho uso,
rellenan el interior de las almohadas,
para taparse en las noches heladas.

Mira, ahí está la Viuda Bolte,
a la cual tampoco gusta el mote.

Sus tres gallinas ahí están,
Y el gallo orgulloso y galán,
Max y Moritz entonces pensaron,
lo que podrían hacer, planearon.
Y en un dos por tres, como si nada,
partieron un pan de rebanada:


En cuatro partes de cada trozo,
con el grueso del pulgar de un mozo,
Los ataron entre sí con hilo
en una cruz, uno por cada filo.
Y dejaron listo así su tejer,
en el granero de la buena mujer.
Apenas el gallo vio la maraña,
comenzó su canto como de mañana,

¡Quíquirikí, Quíquirikí!
Tac, tac, tac, ¡claro que sí!

Gallo y gallinas se precipitaron
Y cada pedazo de pan devoraron.

Cuando al final captaron la trampa
que estaban atados por la garganta,

Unidos en cruz y en las transversales,
jalaron aquí y allá, los comensales.

Y al aire volaron, todos al cielo
¡Ah, Ah! ¡Qué duelo, que duelo!

Ya están quietos como en la cama,
colgados todos sobre la seca rama,
Y sus cuellos se estiran y estiran,
Mientras sus cantos aumentan en ira,

Y cada uno deja un huevo caer,
Y la muerte los roba al amanecer.

La viuda Bolte en su habitación,
despierta del sueño por tal conmoción.

Aprensiva, sale desde su casa
“¡Oh Dios! ¿Qué es lo que pasa?”

De sus ojos fluyen las gotas:
“¡Toda esperanza, en bancarrota!
Mi sueño más dulce, el más humano
cuelga ahora de un triste manzano!”

Ahora muy perturbada y contrita
saca el filoso cuchillo y los quita,
tomando sus cuerpos duros y fríos,
ya no cuelgan sus vidas de hilos.

Y luego, con un silencioso llanto
Regresa a su casa después del espanto.

Esta fue la primera travesura,
Y la segunda le sigue con premura.

Published in: on junio 11, 2008 at 5:38 pm  Dejar un comentario  

Identidad

‘Alguien que no soy yo ha escrito con mi seudónimo, acusándome de plagio.’

Published in: on junio 10, 2008 at 2:28 pm  Comments (1)