“Me habla usted ahora de Dios, el creador único y verdadero de todas las cosas, el artífice de todos los seres que pueblan el universo. Está bien. Dios es el único creador. Pero debo decirle que Dios se complace en obras maestras como mi Don Giovanni, la Odisea de Homero o el ‘ingenioso hidalgo’ de Cervantes. Es muy probable que sean éstos los únicos seres de la creación para los que han sido hechos el cielo y el infierno. Sí. La humanidad, hombres y mujeres, son sólo la arcilla, el yeso de Dios, mientras que nosotros los artistas somos sus instrumentos, y cuando la estatua está terminada en mármol o en bronce, él le infunde la vida. Creo que cuando usted muera no dejará rastro alguno, pero no le quepa la menor duda de que por las mansiones de la eternidad pasearán Orlando, el Misántropo y mi Donna Elvira. Tal es la obra de Dios y no está en nosotros criticarle cuando nada sabemos del tiempo y de la eternidad.”
Karen Blixen, Siete cuentos góticos